Definimos el alcance, los plazos y la documentación necesaria antes de iniciar cualquier trabajo. Así evitamos retrabajos y mantenemos el cronograma de obra bajo control.
Durante el onboarding, cada consulta técnica se canaliza por un único medio para evitar demoras. Respondemos consultas de planos y análisis estructural en un máximo de 24 horas hábiles; las urgencias de obra se atienden el mismo día si se reportan antes de las 14:00.
Antes de iniciar un proyecto, fijamos por escrito qué incluye cada entrega, qué datos aporta el cliente y qué queda fuera del alcance. Así evitamos interpretaciones distintas en obra.
El análisis estructural parte de los planos arquitectónicos, el estudio de suelos y el programa de necesidades del cliente. Sin esos tres documentos no podemos fijar cargas ni dimensionar elementos.
Cada fase cierra con un juego de planos revisado y un informe de cálculo. No se avanza a la siguiente etapa hasta que el cliente confirma por escrito que la documentación recibida es correcta.
Nuestro trabajo cubre el diseño estructural y la verificación de normativa. La ejecución en obra, el control de calidad de materiales y la supervisión de montaje corresponden a la dirección técnica de obra.
Un cambio de cargas, de distribución interior o de materiales después de la aprobación de planos implica una nueva revisión. El plazo se ajusta según la magnitud del cambio y se comunica antes de empezar.
Todos los cálculos se verifican contra los reglamentos vigentes en Argentina para estructuras de hormigón y acero. Si el proyecto requiere una norma especial por ubicación o uso, se indica en el informe inicial.
Los planos y memorias se entregan para el proyecto específico contratado. No pueden reutilizarse en otra nave, otro terreno o con otra distribución sin un nuevo análisis y la correspondiente actualización documental.
El proceso de trabajo en Nickexton sigue una secuencia fija. Cada etapa tiene entregables definidos y plazos acotados, para que la obra no se detenga por falta de información técnica.
Recibimos la documentación base del cliente: memorias descriptivas, estudios de suelo, planos de arquitectura y requisitos operativos del centro logístico. Con eso definimos el alcance del trabajo y las normativas locales que aplican.
Generamos el modelo de cálculo con las cargas reales de la nave: peso propio, sobrecargas de uso, viento y sismo según la zona. Ajustamos la geometría de pórticos, vigas y losas hasta que las solicitaciones queden dentro de los límites admisibles.
Contrastamos el modelo con el informe geotécnico del terreno. Definimos el tipo de fundación, la profundidad de apoyo y las armaduras necesarias para cada sector de la nave, incluyendo los encuentros con muelles y playas de maniobra.
Volcamos el cálculo en planos técnicos listos para obra: plantas de fundaciones, estructuras de hormigón armado, detalles de uniones y especificaciones de materiales. Cada plano se revisa contra el modelo para evitar discrepancias.
Presentamos la documentación al equipo del cliente y a los contratistas. Resolvemos observaciones, ajustamos detalles constructivos y dejamos la versión final aprobada antes de que comience la ejecución.
Durante la construcción respondemos consultas técnicas, verificamos que la ejecución coincida con los planos y emitimos las modificaciones necesarias si aparecen imprevistos en el terreno o en el suministro de materiales.